02/09/2009
Todos al suelo.
Cundió el pánico a medida que se acercaba la meta, cuando algunos equipos están obligados a estirar el pelotón, a preparar el sprint, a superar el control de velocidad, que aquí no lo marca el código de circulación, sino el grado de sensatez o de locura de cada cual.
Cayeron todos menos los siete de delante y los que venían muy atrás, muchos de ellos precisamente fruto de caídas anteriores. Tenía mala pinta este trazado sinuoso que acabó en un final dantesco, con un sprint rocambolesco y con el parte médico más largo de hace muchos años (en Niza, en 2005, hubo una caída similar en el Tour, pero no tan masiva).